En mi último viaje
coincidí con Italo Calvino, hablamos de su libro, Las ciudades invisibles, y me invitó a visitar con él la ciudad de Lur.
Os dejo la crónica de nuestra visita .
Os dejo la crónica de nuestra visita .
Al llegar a la ciudad de Lur el viajero se ve atraído por la Biblioteca,
su puerta está flanqueada por dos leones alados de bronce, las alas son páginas
de un libro en las que se pueden leer distintos fragmentos de la historia de la
ciudad dependiendo de la iluminación del sol.
El interior está
formado por una nave central y dos laterales separadas entre sí por seis
columnas de mármol blanco adornadas con una guirnalda de letras doradas.
Por la nave central
cuatro bibliotecarios con pantalón verde, camisa blanca y chaleco a rayas de
colores se pasean recitando párrafos de
libros, mientras una suave melodía de violines
unas veces, de piano otras e incluso la
orquesta completa los acompaña en espera de que el lector, ávido de curiosidad
e incitado por ellos, les solicite el libro para leerlo.
En las naves laterales
se encuentran los anaqueles que son de maderas nobles: nogal, caoba,
palisandro, cerezo, castaño y exhiben,
como si de una exposición se tratara, su
variado color y perfuman el ambiente.
Los libros están
encuadernados en piel sobre la que puede leerse su título en letras doradas,
los bordes también son dorados y los
lomos son de vivos colores dependiendo del tema que tratan, verde los de
historia, amarillos los de cuentos, los de ciencia ficción en rojo. El negro
está prohibido.
A pesar de todo esto,
lo que más impresiona es que, en cada libro, el visitante encuentra parte de sus vivencias y recuerdos.
Prosa poética
Texto: Chelo de la Torre
12-03-2013
