viernes, 1 de septiembre de 2017

El Sabinar de Calatañazor (Soria)


fotografia sacada de google

La pasada primavera visatamos el Sabinar de Calatañazor  y me impactó mucho, pues no conocía estos árboles, eso unido a que sigo haciendo prácticas con la métrica y la rima ha dado lugar a este soneto.


Tras la alambrada, un mundo centenario.
Mundo antiguo y silente. Crece lento.
Habitantes de tierra pobre y cuento.
Sabina albar, reliquia del terciario.

¿Qué pensó al numeraros el becario?
Quizás  tembló y lanzó un suspiro al viento.
Con profundas arrugas, sin aliento
sois presos que vigilan, no a diario.  

Felices a sus pies pastan las vacas,
y entre las hojas llora una sonrisa
al oírse al zorzal y a las urracas.  

Es su petrificado aliento brisa.
Noto algo similar a las resacas,
siento que el tiempo allí no tiene prisa.
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2017-08-28  Chelo de la Torre