viernes, 3 de abril de 2020

Nueva sorpresa, esta vez durante el encierro


Imagen sacada de la google

El pasado 26 de enero  en la entrada llamada Una agradable sorpresa” os contaba que Julio Pollino Tamallo, un desconocido amigo, lector/seguidor de mi poesía me había incluido en una antología  personal suya.

A principio de febrero Julio, publicaba en su blog esta noticia:

"Os presento un nuevo proyecto que me va a ocupar todo el año, una subjetiva biblioteca de mujeres, casi todas escritoras, de 100 títulos, muchos de ellos inéditos o con traducciones nuevas. Como la gran mayoría están descatalogados o son muy difíciles de encontrar subiré copias digitales de seguridad gratuitas para que podáis acceder a ellos. Por supuesto se admiten sugerencias, espero que os guste la selección."

Y ese proyecto se está haciendo realidad y con el nº 91 estoy en esa biblioteca de mujeres.


Aquí os dejo el enlace por si queréis leer lo que dice 



lunes, 23 de marzo de 2020

Sábete Sancho


Imagen sacada de la Google


"Sábete Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca"

Don Quijote de Ia Mancha.



sábado, 21 de marzo de 2020

Pablo Neruda recita Oda a la poesía

Cerca de cincuenta años
caminando
contigo, Poesía.
Al principio
me enredabas los pies
y caía de bruces
sobre la tierra oscura
o enterraba los ojos
en la charca
para ver las estrellas.
Más tarde te ceñiste
a mí con los dos brazos de la amante
y subiste
en mi sangre
como una enredadera.
Luego
te convertiste
en copa.

Hermoso
fue
ir derramándote sin consumirte,
ir entregando tu agua inagotable,
ir viendo que una gota
caída sobre un corazón quemado
y desde sus cenizas revivía.
Pero no me bastó tampoco.
Tanto anduve contigo
que te perdí el respeto.
Dejé de verte como
náyade vaporosa
te puse a trabajar de lavandera,
a vender pan en las panaderías,
a hilar con las sencillas tejedoras,
a golpear hierros en la metalurgia.
Y seguiste conmigo
andando por el mundo,
pero tú ya no eras
la florida
estatua de mi infancia.
Hablabas
ahora
con voz férrea.
Tus manos
fueron duras como piedras.
Tu corazón
fue un abundante
manantial de campanas,
elaboraste pan a manos llenas,
me ayudaste a no caer de bruces,
me buscaste
compañía,
no una mujer,
no un hombre,
sino miles, millones.
Juntos, Poesía,
fuimos
al combate, a la huelga,
al desfile, a los puertos,
a la mina,
y me reí cuando saliste
con la frente manchada de carbón
o coronada de aserrrín fragante
de los aserraderos.
Y no dormíamos en los caminos.
Nos esperaban grupos
de obreros con camisas
recién lavadas y banderas rojas.

Y tú, Poesía,
antes tan desdichadamente tímida,
a la cabeza
fuiste
y todos
se acostumbraron a tu vestidura
de estrella cotidiana,
porque aunque algún relámpago delató tu familia
cumpliste tu tarea,
tu paso entre los pasos de los hombres.
Yo te pedí que fueras
utilitaria y útil,
como metal o harina,
dispuesta a ser arado,
herramienta,
pan y vino,
dispuesta, Poesía,
a luchar cuerpo a cuerpo
y a caer desangrándote.

Y ahora,
Poesía,
gracias, esposa,
hermana o madre
o novia,
gracias, ola marina,
azahar y bandera,
motor de música,
largo pétalo de oro,
campana submarina,
granero
inextinguible,
gracias,
tierra de cada uno
de mis días,
vapor celeste y sangre
de mis años,
porque me acompañaste
desde la más enrarecida altura
hasta la simple mesa
de los pobres,
porque pusiste en mi alma
sabor ferruginoso
y fuego frío,
porque me levantaste
hasta la altura insigne
de los hombres comunes,
Poesía,
porque contigo
mientras me fui gastando
tú continuaste
desarrollando tu frescura firme,
tu ímpetu cristalino,
como si el tiempo
que poco a poco me convierte en tierra
fuera a dejar corriendo eternamente
las aguas de mi canto.



Desde nuestro encierro celebremos con Neruda el día mundial de la poesía .


miércoles, 18 de marzo de 2020

Quédate en casa


QUÉDATE EN CASA
                                      
Quédate bien tapado con tus cartones
debajo de ese puente
de la Plaza de España,
ya sabes, por lo menos
que un metro te separe de otro indigente.

Quédate en ese piso que compartes
con otros coleguitas senegaleses
─todos bien hacinados con vuestros virus─
y cuida de la manta de bolsos falsos,
cuando esto pase
deberás rendir cuentas.

Quédate en casa, viejo que vives solo,
ahora el parque lo miras por la ventana
no sueñes con el sol, no eches pan a los pájaros.
Y ten mucho cuidado con la calefacción
que luego a ver qué hacemos con la factura.

Afortunado anciano de residencia,
no esperes a tus hijos, que hoy no vendrán
ni tampoco mañana, ni en mucho tiempo.
Se quedarán en casa para no contagiarte,
son muy buenas las chicas que te acompañan
y esconden su sonrisa bajo la mascarilla.

Mujer, quédate en casa muerta de miedo,
no provoques su ira, no le provoques.
Compréndelo, mujer, que está nervioso.
¿No ves que ya no puede ni emborracharse
en el bar de la esquina?
Tú calladita siempre si te da un empellón
porque bastante tiene el pobre hombre.

                                                                 Autora : Ana Montojo 



Ana  Montojo es una de las grandes poetas de nuestros días y suele publicar sus poema en el blog  " El humo ciega mis ojos "



martes, 17 de marzo de 2020

¡Ojala no hubieras números!





Enlazo con la entrada que hoy  nos deja nuestra amiga Ester en su blog,  Autodidacta  ,y os presento este libro infantil (recomendado para niños entre 6 -8 años) . 


Imagina que una mañana despiertas y no se puede leer la hora del reloj, las matrículas de los coches están en blanco, los precios de la tienda ha desaparecido, no sabes cuántos años tienes… ¡Un mundo sin números! Eso le ocurrió a Arturo Comelibros por decir lo que no debía y enfadar a Pitágoras V, el rey de las matemáticas.


Este libro lo descubrí allá por el año 2008 , con un poca más de la  edad recomendada, y la verdad es que me pareció un libro muy interesante  .