Sienta la cabeza
como asientan las raíces amapolas y rosales.
Es solo el jarrón conciencia de lo no escrito
que florece ante la luz de lo establecido.
Cuida de otro ser como placer.
Sueña a destiempo entre las letras de la noche
y el café de la mañana.
Ríe a contrapelo si se mira en el espejo
y se piensa sola, vapuleada.
Se entrenó en la paciencia y el método de la química,
en el compás y el temple del flamenco.
Espera la tenue tranquilidad del vademécum,
el abrazo del cuento que la aleja del desprecio.
Abre el libro a sabiendas de que la solución
no está en las páginas que ojea.
No sabe si responderá a la pregunta hoy o mañana,
pero sabe que pagará con su vida la respuesta.
Autora : Encarni Buendía
8-03-2021
