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| Imagen sacada de la red |
Allá por el Renacimiento “los poetas”, utilizaban la palabra “poetisa” para
menospreciar a las mujeres que escribían dando a entender que sus poemas solo
trataban temas de amor, de naturaleza y similares, es decir, temas sin importancia
y una forma que ellas tuvieron de reivindicar que no era así fue adjudicándose
también el nombre de “poetas”.
Hoy día hay escritoras que en la palabra “poetisa” solo ven el femenino
de poeta y prefieren que las llamen así, como es Ana Rossetti, y otras que
prefieren que las llaman poeta.
Personalmente me gusta más la palabra “poeta”
https://www.diariodecultura.com.ar/columna-izquierda/se-dice-poeta-o-poetisa/
Ángela Figuera
Aymerich anima a "sus hermanas poetisas" para que utilicen la poesía como arma de denuncia y protesta
Su poema “Exhortación impertinente a mis hermanas poetisas”
que dedica a Carmen Conde es una declaración de intenciones
EXHORTACIÓN
IMPERTINENTE A MIS HERMANAS POETISAS
A Carmen Conde
Porque, amigas,
os pasa que os halláis en la vida
como en una
visita de cumplido. Sentadas
cautamente en
el borde de la silla. Modosas.
Dibujando
sonrisas desvaídas. Lanzando
suspirillos
rimados como pájaros bobos.
Pero ocurre que
el mundo se ha cansado de céfiros
aromados, de
suaves rosicleres o lirios,
y de tantos
poemas como platos de nata.
Levantaos,
hermanas. Desnudaos la túnica.
Dad al viento
el cabello. Requemaos la carne
con el fuego y
la escarcha de los días violentos
y las noches
hostiles aguzadas de enigmas.
No os quedéis
en el margen. Que las aguas os lleven
sobre finas
arenas o afilados guijarros.
Que os penetren
las sales. Que las zarzas os hieran.
Y, acercando la
quilla, remontad la corriente
hacia el puro
misterio donde el río se inicia.
Id al húmedo
prado. Comulgad con la tierra
que se curva
esponjada de infinitas preñeces,
y dejad que la
vida poderosa y salvaje
os embista y
derribe como toro bravío
al caer sobre
el anca de una joven novilla.
No queráis
ignorar que el amor es un trance
que disloca los
huesos y acelera las sienes;
y que un cuerpo
viviente con delicia se ajusta
al contorno
preciso donde late otro cuerpo.
No queráis
ignorar que el placer es el zumo
de las plantas
agrestes que se cortan con prisa;
y el pecado una
línea que subraya de negro
lo brillante
del goce.
No queráis
ignorar que es el odio un cuchillo
de agudísimo
corte que amenaza las venas;
y la envidia
una torva dentadura amarilla
que nos muerde
rabiosa cada fruta lograda.
No queráis
ignorar que el dolor y la muerte
son dos hienas
tenaces que nos pisan la sombra
y que el Dios
de las cándidas estampitas azules
es un alto
horizonte constelado de espantos
que en la
oculta vertiente de los siglos aguarda.
Eva quiso
morder en la fruta. Mordedla.
Y cantad el
destino de su largo linaje
dolorido y
glorioso. Porque, amigas, la vida
es así: todo
eso que os aturde y asusta.
Ángela Figuera Aymerich
FELIZ DÍA DE LA POESÍA