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martes, 21 de marzo de 2023

Poeta o poetisa

Imagen sacada de la red 

 Allá por  el Renacimiento “los poetas”, utilizaban la palabra “poetisa” para menospreciar a las mujeres que escribían dando a entender que sus poemas solo trataban temas de amor, de naturaleza y similares, es decir, temas sin importancia y una forma que  ellas tuvieron  de reivindicar que no era así fue adjudicándose también el nombre de “poetas”.

Hoy día hay escritoras que en la palabra “poetisa” solo ven el femenino de poeta y prefieren que las llamen así, como es Ana Rossetti, y otras que prefieren que las llaman poeta.

Personalmente me gusta más la palabra “poeta” 

https://www.diariodecultura.com.ar/columna-izquierda/se-dice-poeta-o-poetisa/


Ángela Figuera Aymerich anima a "sus hermanas poetisas" para  que utilicen la poesía como arma de denuncia y protesta

Su poema “Exhortación impertinente a mis hermanas poetisas” que dedica a Carmen Conde es una declaración de intenciones

EXHORTACIÓN IMPERTINENTE A MIS HERMANAS POETISAS

 

                                                                                           A Carmen Conde

 Porque, amigas, os pasa que os halláis en la vida

como en una visita de cumplido. Sentadas

cautamente en el borde de la silla. Modosas.

Dibujando sonrisas desvaídas. Lanzando

suspirillos rimados como pájaros bobos.

 

Pero ocurre que el mundo se ha cansado de céfiros

aromados, de suaves rosicleres o lirios,

y de tantos poemas como platos de nata.

 

Levantaos, hermanas. Desnudaos la túnica.

Dad al viento el cabello. Requemaos la carne

con el fuego y la escarcha de los días violentos

y las noches hostiles aguzadas de enigmas.

No os quedéis en el margen. Que las aguas os lleven

sobre finas arenas o afilados guijarros.

Que os penetren las sales. Que las zarzas os hieran.

Y, acercando la quilla, remontad la corriente

hacia el puro misterio donde el río se inicia.

 

Id al húmedo prado. Comulgad con la tierra

que se curva esponjada de infinitas preñeces,

y dejad que la vida poderosa y salvaje

os embista y derribe como toro bravío

al caer sobre el anca de una joven novilla.

No queráis ignorar que el amor es un trance

que disloca los huesos y acelera las sienes;

y que un cuerpo viviente con delicia se ajusta

al contorno preciso donde late otro cuerpo.

No queráis ignorar que el placer es el zumo

de las plantas agrestes que se cortan con prisa;

y el pecado una línea que subraya de negro

lo brillante del goce.

 

No queráis ignorar que es el odio un cuchillo

de agudísimo corte que amenaza las venas;

y la envidia una torva dentadura amarilla

que nos muerde rabiosa cada fruta lograda.

 

No queráis ignorar que el dolor y la muerte

son dos hienas tenaces que nos pisan la sombra

y que el Dios de las cándidas estampitas azules

es un alto horizonte constelado de espantos

que en la oculta vertiente de los siglos aguarda.

 

Eva quiso morder en la fruta. Mordedla.

Y cantad el destino de su largo linaje

dolorido y glorioso. Porque, amigas, la vida

es así: todo eso que os aturde y asusta.

 

 Ángela Figuera Aymerich


FELIZ DÍA DE LA POESÍA 

sábado, 12 de marzo de 2022

No quiero de Ángela Figuera Aymerich

NO QUIERO

 

No quiero

que los besos se paguen

ni la sangre se venda

ni se compre la brisa                                                          

 

No quiero

que el trigo se queme y el pan se escatime.

 

No quiero

que haya frío en las casas,

que haya miedo en las calles,

que haya rabia en los ojos.

 

No quiero                                                                                      

que en las arcas se encierren millones,

que en la cárcel se encierre a los buenos.

 

No quiero

que el labriego trabaje sin agua

que el marino navegue sin brújula,

que en la fábrica no haya azucenas,                                   

que en la mina no vean la aurora,

que en la escuela no ría el maestro.

 

No quiero

que las madres no tengan perfumes,

que las mozas no tengan amores,                            

que los padres no tengan tabaco,

que a los niños les pongan los Reyes

camisetas de punto y cuadernos.

 

No quiero

que la tierra se parta en porciones,

que en el mar se establezcan dominios,

que en el aire se agiten banderas

que en los trajes se pongan señales.

 

No quiero                                                                 

que mi hijo desfile,

que los hijos de madre desfilen

con fusil y con muerte en el hombro;

que jamás se disparen fusiles

que jamás se fabriquen fusiles.

 

No quiero

que me manden Fulano y Mengano,

que me fisgue el vecino de enfrente,

que me pongan carteles y sellos

que decreten lo que es poesía.

 

No quiero amar en secreto,

llorar en secreto

cantar en secreto.

 

No quiero

que me tapen la boca

cuando digo NO QUIERO.

Ángela Figuera Aymerich

(1902 -1984)