Nuestra amiga Ester del blog Autodidacta nos dejó el martes pasado, una entrada en la que nos pedía la edad de Diofanto.
En esa época eran muy dados a plantear problemas cuyos enunciados eran situaciones cotidianas, con el fin de motivar a pensar y además conseguir que las matemáticas fuesen cercanas a los alumnos pero no les bastaba con eso, sino que los enunciaban en forma de poema para darles musicalidad, hacerlos más atractivos y facilitar la memorización.
Un ladrón, un cesto de naranjas,
del mercado robó,
y por entre los huertos escapó;
al saltar una valla,
la mitad más media perdió;
perseguido por un perro,
la mitad menos media abandonó;
tropezó en una cuerda,
la mitad más media desparramó;
en su guarida, dos docenas guardó.
Vosotros, los que buscáis la sabiduría,
decidnos:
"El señor del Cero" lectura recomendada para los estudiantes de 2º E.S.O.
Sinopsis :
Siglo X. En la península ibérica el Califato de Córdoba
irradia un gran esplendor cultural pero la convivencia entre los diferentes
grupos sociales no es siempre posible. José, un joven mozárabe que posee una
sorprendente capacidad para el cálculo, se ve obligado a abandonar su tierra
ante el recelo que despierta su habilidad entre sus ignorantes vecinos.
NOTA:
Me avisa nuestra querida amiga Ester que ella hace tiempo publicó El ladrón de naranjas donde nos da la solución.
Os dejo el enlace por si la queréis leer allí.
Mi objetivo no era incitaros a que buscaseis a la solución si no que vieras la "forma " de enunciar el problema y presentar el libro.


