QUÉDATE EN CASA
Quédate bien tapado con tus
cartones
debajo de ese puente
de la Plaza de España,
ya sabes, por lo menos
que un metro te separe de otro
indigente.
Quédate en ese piso que compartes
con otros coleguitas senegaleses
─todos bien hacinados con
vuestros virus─
y cuida de la manta de bolsos
falsos,
cuando esto pase
deberás rendir cuentas.
Quédate en casa, viejo que vives
solo,
ahora el parque lo miras por la
ventana
no sueñes con el sol, no eches
pan a los pájaros.
Y ten mucho cuidado con la
calefacción
que luego a ver qué hacemos con
la factura.
Afortunado anciano de residencia,
no esperes a tus hijos, que hoy
no vendrán
ni tampoco mañana, ni en mucho
tiempo.
Se quedarán en casa para no
contagiarte,
son muy buenas las chicas que te
acompañan
y esconden su sonrisa bajo la
mascarilla.
Mujer, quédate en casa muerta de
miedo,
no provoques su ira, no le
provoques.
Compréndelo, mujer, que está
nervioso.
¿No ves que ya no puede ni emborracharse
en el bar de la esquina?
Tú calladita siempre si te da un
empellón
porque bastante tiene el pobre
hombre.
Autora : Ana Montojo

