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sábado, 17 de septiembre de 2011

Las Cañadas del Teide ( Tenerife)

Si el verlo de lejos te hace parar para fotografiarlo, el estar cerca te incita a inclinarte ante él y decirle ¡Majestad!

  Llegamos  a nuestro último destino, Tenerife, donde teníamos una cita con El Teide (3717 m)

  Para llegar al Parque Nacional (22 de febrero de 1954)  Las cañadas del Teide, atravesamos los grandes bosques de pino canario que conforman el "Parque Natural de  la sierra de Anaga".
  Sólo una  parada en el  Mirador de las Cumbres no hay tiempo para más no podemos llegar tarde.
Desde el mirador de las Cumbres se puede apreciar el bosque de pinares y   El Teide al fondo 

  Al llegar al Parque de Las Cañadas del Teide, los fértiles valles dejan paso a una sobria belleza que impacta. Todo el paisaje que se desarrolla a las faldas del majestuoso Teide es puramente volcánico.
  Llegamos muy temprano a la base del Teide desde ahí vamos a coger el teleférico que nos subirá a la Rambleta(3.555 m).
  Nos avisaron, hay niebla y la visibilidad será casi nula, no importa seguimos adelante, somos de los primeros en subir en el teleférico, estábamos impacientes.



   Fue allí en la Rambleta donde me abandonó, tenía una cita concertada desde hacía dos meses y aunque su  estado físico no era el mejor del mundo, si lo era el mental y tenía que intentarlo sólo eran 200 m .



   Iba solo por el camino, le veía ascender, pararse, mirar hacia abajo y me preocupaba, sabía que  aún estaba  débil.
   Desde abajo  yo sudaba, un poco por el calor que hacía y otro poco por los nervios y la preocupación.




Y por fin llegó a la cima


  Después  desapareció, sólo fueron unos minutos, a mí me parecieron eternos,  los suficientes para hacer unas fotos y volver, no se puede estar demasiado tiempo, las solfataras que continuamente salen de él,  hacen el aire irrespirable, y  además son la señal inequívoca de un pasado  vivido intensamente  y de que aún hoy y a pesar de su aparente calma, todavía no se han tranquilizado sus entrañas.

El cráter del Teide, en la de abajo intentó coger el gas que sale cotinuamente pero parece que no se aprecia en la foto

La vista hacia la isla era nula como nos avisaron al subir al teleférico

Ya de vuelta en la  Rambleta
  Ya abajo, su cara  de felicidad lo decía todo, orgullo por la  meta conseguida, satisfacción por la ilusión hecha realidad. No esperaba que hubiese estado viéndolo  subir  y mucho menos que tuviese fotos de su “hazaña”  porque para él ha sido eso.
  Mientras tomábamos un café y  reponía fuerza  me contaba el trabajo que  le  había costado, que pensó en volverse varias veces  que  estaba muy contento de  haber llegado a la cumbre  y sobretodo me decía una y otra vez  “tú no hubieses podido, tus rodillas no lo habrían resistido”.
  Una vez recuperadas las fuerzas seguimos nuestro recorrido hacia Los Roques de García.

Los Roques de García y El Teide al fondo
  A la sombra del Teide crece un riquísimo tesoro vegetal perfectamente adaptado  a la altitud  a las bajas temperatura y a la pertinaz sequía.
  Una planta espectacular, que podía ser  como el símbolo  de toda la flora  macaronésica  encerrada en los límites del Parque, es el tanigaste rojo ( las flores son rojas y son las que vemos en todas las postales)
Tanigaste rojo  (Echium wildpretti)

Y lagartos, muchos lagartos
  Continuamos nuestro recorrido parando  en algunos de  los múltiples miradores que  hay,  destacando el “Mirador de los azulejos” llamado así porque desde él se pueden apreciar las distintas tonalidades de la lava.
  Dejando atrás a los “turistas” nos adentramos  por una carreta solitaria,  desolada, en cuyos laterales se podían ver paredes de casi dos metros de altas formadas por lava negra, buscamos el mirador de   “Las Narices del Teide”, un paisaje sobre cogedor .

   Las Narices del Teide, es un lugar  situado a media ladera, en la cara oeste,  por donde salieron las lavas en la última erupción de este siglo y además es el único punto desde donde no se divisa El Teide , no porque sea más alto sino por la perspectiva.

Se puede comparar la altura de la lava que hay en el borde de la carretera con mi estatura. Al frente Las Narices del Teide y al fondo Pico Viejo
  Bajando del Teide no podemos pasar por alto estas paralelas que nos muestran los estratos


   Y puesto que estamos en el Parque Natural de la sierra de Anaga es obligado subir al mirador Las gaviotas  desde donde se ve la playa Las Teresitas  de  arena traída del desierto y Santa Cruz al fondo.



   Tenerife es mucho más que El Teide pero como la entrada ha quedado un poco larga no os voy a recomendar nada sólo os digo, merece la pena recorrer la isla.
  Se nos acaba el viaje y antes de irnos hay que probar las lapas, especialidad en todas las islas, acompañadas de un vino de la tierra y para acabar no os olvidéis  de pedir un barraquito al finalizar la comida.

 Se acabó recorrido por los Parques Nacionales de las islas y el viaje , volvimos a casa era  17 de julio.

martes, 13 de septiembre de 2011

Garajonay ( La Gomera)

Entra en Garajonay
En el mes de julio hicimos un viaje a las islas y  en nuestro recorrido
por los parques nacionales, no podía de faltar el mágico Garajonay, un bosque prehistórico de leyenda, que hasta su nombre proviene de una de ellas.
Cuentan, que los frustrados amores del  joven tinerfeño  Jonay, que llegó por mar de la vecina isla, y  de la bella princesa gomera Gara, que al ver la imposibilidad de su amor se sacrificaron  juntos en este lugar, el pico más  alto del parque  ( 1.487 m)  cosiendo sus corazones con dos varas de brezo. Desde entonces, este monte, lleva unido sus dos nombres y es el que de la nombre al parque, Garajonay.


Desde Santa Cruz de La Palma emprendemos viaje hacia La Gomera. Es de madrugada, el barco sale, pasa el tiempo, y cuando el sol empieza a despertarse, entre sus rayos y la panza de burra, así llaman los isleños a esa niebla que cubre la isla, aparece el majestuoso  Teide, que preside el tramo final del trayecto. 
Dejándolo a un lado continuamos hasta San Sebastián de La Gomera  que es nuestro destino.
El Garajonay está situado  en la meseta central de la isla, así como en la cabecera de varios barrancos eso  hace que no tengas necesidad  de ir a verlo es él,  el que te sale al encuentro en cada recorrido que haces. 




 El motivo principal de la creación de este Parque Nacional (Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1982)  ha sido la protección de la vegetación excepcional que se encierra dentro de sus límites, entre la que destacan los bosques de laurisilva, que es la mejor representación que se puede encontrar en la Archipiélago Canario, un bosque húmedo de variadas especies de hoja perenne que en el terciario cubría prácticamente toda Europa.


 Adentrarse en este Parque es adentrarse en un bosque mágico y encantado donde la espesa vegetación, los musgos, helechos y la neblina, crean un atmósfera tenebrosa propia de leyendas e historias de brujas

Es el bosque de laurisilva y junto a él las brumas,  las culpables de que esta zona se haya convertido en un reservorio de agua excepcional, que alguien ha llamado acertadamente un pantano foliar. 
Llegar al Cedro o  a la Laguna Grande, zona recreativa que hay en el interior del Parque y pasear por  el misterioso bosque envuelto en niebla, donde los troncos de los árboles forman figuras esqueléticas, es esperar que en algún momento aparezcan las brujas celebrando un aquelarre o encontrarse a las salamandras reunidas.





El verde del paisaje se rompe cuando llegamos a la zona de los Roques, antiguas chimeneas volcánicas. 
 Roque Agando( monumento natural )



Después de ir cuatro veces a diferentes horas y en diferentes días es lo más que conseguimos ver.
Los vientos alisios soplaban muy fuerte, tanto, que me arrebataron el mapa que tenía en la mano y  daba miedo acercarse al borde del mirador por temor a que el aire te hiciese perder el control.

La Gomera es más que el Garajonay. Recorrer la isla parándote en los miradores, observando el paisaje, siempre que la niebla lo permite,  te hace comprender la frase que aparece en muchos de ellos.
“Guardar silencio te ayudará a escuchar el paisaje “
Porque el paisaje se escucha, te envuelve, te embelesa.


Monumento natural barranco El Cabrito el monte del centro es El Sombrerico

Valle del Gran Rey desde el mirador Cesar Manrique 


Además del  Parque  hay que visitar la capital, San Sebastián de la Gomera,  y sus pueblos, entre otros, Hermigua, Agulo, Valle del Gran Rey…

 A la llegada al Valle del Gran Rey te recibe la playa, el sol, el calor. Has dejado atrás la humedad del Garajonay, y lo mejor que  se puede hacer es tomarse una cerveza  fresquita con camarones en el bar del puerto.
Saborear los platos caseros  (potage de berros, rancho ...) los exquisitos pescaos, las galletas típicas de La Gomera y la miel de palma  son cosas que no  se puede dejar de hacer.   

Y desde La Gomera nos vamos a Tenerife donde nos espera,  majestuoso,  El Teide.


martes, 16 de agosto de 2011

La Caldera de Taburiente ( La Palma)

La Caldera de Taburiente  y el barranco de las Angustias, única salida al mar de La Caldera

Y de Lanzarote nos fuimos  a La Palma a buscar otro parque nacional.

    La Palma, aunque es de naturaleza volcánica como las demás, se distingue de ellas por la gran cantidad de recursos hídricos que posee, tanto subterráneos como superficiales. La parte central de la isla está ocupada por la Caldera de Taburiente (parque nacional desde el 6 de octubre de 1954). Su origen es probablemente un enorme cráter de explosión  de muchos kilómetros de diámetro.

   La depresión que forma la Caldera se encuentra entre los 600 y los 900 m. sobre el nivel del mar, mientras que la crestería que forma el cerco rocoso que la rodea alcanza los 2.424 m. en el punto más alto, el llamado Roque de los Muchachos, lugar en el que se ubica el Observatorio del Roque de los Muchachos.


 Después de la gigantesca explosión ocurrida en tiempos geológicos, las abundantes aguas comenzaron a realizar su acción erosiva sobre el primitivo fondo de la Caldera volcánica, formando barrancos que a medida que transcurrió el tiempo fueron agrandándose al desplomarse las partes superiores.

   Hubo  otra serie de erupciones, similares a la primera que cubrieron el fondo del ancho cráter, haciendo de él como una plataforma ligeramente inclinada hacia el oeste. La historia se repite  y actualmente la acción erosiva continúa implacablemente, ensanchando y excavando los  barrancos de las laderas de la Caldera.


Mientras recorremos el camino que saliendo de la Cumbrecita  nos lleva  hasta el  mirador de las Chozas podemos ver una amplia perspectiva del Parque




En  la parte superficial vemos el pino canario acompañado del amagante (jara endémica de las islas) mientras que en el interior se verán también  hayas, sauces  y brezos.

En contraposición a la frondosidad  de la flora  está la escasez de vertebrados que viven en el interior de la Caldera, podemos decir que actualmente sólo viven unos pocos conejos en estado silvestre



Lo que más llama la atención es la formación, a lo largo del día, de mares de nubes en el interior de la Caldera, debido a la ascensión del aire caliente, que se desvanece al llegar la noche, para formarse de nuevo al día siguiente.

 Preparando esta entrada he visto que en el blog "Diez mil colores" habían publicado unas fotos preciosas en las que se puede ver el mar de nubes en el interior de la Caldera.   Os dejo el enlace  


Hay que penetrar en el interior de la caldera para poder oír el ruido del agua al  correr  o al precipitase desde altos paredones  así como para poder ver  el salto de Desfondada  de unos 150m de caída en la que se pueden apreciar un color amarillo rojizo debido a los materiales férricos de la zona.
Para ello hay que llevar un buen calzado  y sobre todo unas buenas piernas, como la mayoría sabéis, las mías no me permiten tales excesos. 


Sacada de la red

Hay otras muchas cosas que ver en la isla entre ellas el  bosque de los Tilos y el volcán Teneguía  o la ciudad El  Valle de Aridane donde hay tomar los famosos postres de Matilde Arroyo ( el bien me sabe  y el principe Alberto) y por supuesto la capital,  Santa Cruz de la Palma

El Teneguía visto desde el cráter del volcán de San Antonio

 La Palma es una isla para "andarla" cosa que no hemos podido hacer por falta de tiempo y, por supuesto, porque mis rodillas se resienten, por eso, no la he saborado como me hubiese gustado, pero no me quejo.

Santa Cruz de la Palma

Y de aquí a La Gomeraen busca de otro parque nacional


miércoles, 10 de agosto de 2011

El impresionante Timanfaya

 

Uno de los  objetivos de nuestro periplo por  las Islas Canarias era recorrer algunos de los parques nacionales que hay.  El primero,  el impresionante  Timanfaya (Lanzarote), declarado Parque Nacional el 9 de agosto de 1974

   Al entrar en el Parque la visión impresiona y se entiende  porqué  Cesar  Manrique escogió ese diablo como  su símbolo.

    Durante los años 1730 a 1736 de una manera casi ininterrumpida, la región centro-occidental de la isla se conmocionó, se abrió una franja de 14 km de larga y surgieron dantescas lenguas de  fuego. El centro de la actividad volcánica tuvo lugar en el macizo del Fuego o de Timanfaya,  casi 20.000 ha.  de terreno,  transformado  en una tierra ennegrecida y resquebrajada totalmente inhóspita.



   Acabados esto seis años siguió un periodo de reposo y tranquilidad que se vio interrumpido en el año 1824 con una nueva erupción que duró 3 meses (de 31 de julio a 25 de octubre)
  El Parque nacional se encuentra enclavado en los términos municipales de Yaiza y Tinajo, justamente donde la  actividad volcánica fue más intensa. Limitado en su parte oeste por el Atlántico.




La montaña rajada al fondo

  Nos recibe el islote de Hilario, llamado así porque allí vivó en soledad un hombre llamado Hilario con su camello.  El islote es una burbuja  de magma que todavía se está enfriando.  Allí se hacen demostraciones de la gran temperatura que reina sólo a unos cuantos centímetros del suelo que se pisa (a 20 cm de profundidad hay 80º de temperatura). Se queman aulagas secas al ponerlas en contacto con la tierra  y se comprueba como  tres segundos, sólo tres segundos  son necesarios para que el agua,  introducida por unos tubos dentro de la tierra, se vaporice y surjan géiseres artificiales.


El señor nos avisa, si quieren pillar el chorro cuenten, uno, dos y disparen y así lo hacemos .


Horno natural que aprovecha el calor natural del suelo para cocinar la comida del restaurante que hay en el islote de Hilario.

   En un autobús  recorremos  el interior del parque. Es la llamada ruta de los Volcanes, que con unos 14 km. de longitud nos va acercando a los cráteres y nos permite (sin bajarnos de él) asomarnos a los paisajes más apocalípticos.  Esta ruta sale del islote de Hilario y vuelve a él.

La carretera por la que circula el autobus y  el monte Timanfaya al fondo



   Durante el trayecto vamos callados, oyendo las explicaciones, haciendo fotos en cada parada   y sobre todo mirando, mirando para no dejar escapar nada. La visión es impresionante, sobrecogedora y esperas que en cualquier momento aparezca el diablo.



La zona inferior del Parque es un inmenso campo de lava solidificada, presentando una superficie casi llana, solo rota por la rugosa superficie de este extenso mal del país. 




Sobre él se elevan una serie de cráteres y  conos,  pertenecientes a distintas épocas y se aprecian las bombas de diferentes tamaños  y formas más o menos redondeadas que son como las huellas de un pasado vivido  muy intensamente.


Cubiertos por ceniza y lapillis, de coloraciones, pardas, amarillas y rojizas, surgen perfectamente delimitados y configurados los cráteres de las últimas erupciones.




Estos inhóspitos lugares ya se han empezado a colonizar por el mundo vegetal. Los primeros los líquenes. Se han identificado treinta especies diferentes.


La fauna vertebrada de este Parque queda reducida a unas cuantas aves y al lagarto de Haria.



Se ofertan  paseos en camello por el interior del parque 

 Ya fuera del parque, se puede hacer un descanso  y tomar un vino en la Geria, zona vinícola de Lanzarote, continuando hasta  la laguna de El Golfo o laguna verde



El Golfo es un volcán hidromagmático y en el cráter se filtra el agua del mar entre la ceniza. 
El color verde se debe a alta concentración del alga Arrupia Marítima 



Y Los Hervideros donde se pueden apreciar el efecto que ha tenido la erosión del mar sobre la lava y si sobra tiempo se pueden vistar las salinas de Janubio la más grandes de Canarias.

Los Hervideros

Hay muchas más cosas que ver en Lanzarote como puede ser  la Cueva de los Verdes, los Jameos del Agua, el Mirador del Rio, desde el que se ve la Isla Graciosa si tienes suerte y no hay niebla, cosa que nosotros no tuvimos, el  Jardín de los Cactus  o los pueblos de  Teguise y Tahiche y por supuesto la capital, Arrecife,   pero como no os quiero cansar, viajaremos a La Palma para visitar otro parque nacional.