lunes, 9 de febrero de 2026

Líneas de Francisco Espada


   

A mi amiga Chelo de la Torre


Hay una línea recta,

que como la mirada que escruta,

cruza los valles, las dehesas y el mar

con idéntica agilidad que el viento

y es capaz de llegar a otro continente

imitando al horizonte.


Hay una línea en espiral,

como un torbellino en aspersión

que gira alrededor del monte,

y sube, y sube, y sube

escalando alturas

hasta sobrepasar la cima

y hacerse infinito hasta desaparecer.


Hay una línea quebrada en zigzag,

que, tras tomar aliento,

sube con ímpetu por la escalera de Jacob

y, peldaño a peldaño,

desaparece por el inmarcesible cielo

y no deja de subir buscando el infinito.


Hay unas líneas paralelas

que avanzan guardando las distancias,

como una pareja de guardias

haciendo la ronda,

como las vías del tren que te llevan

al próximo apeadero

o al glamour infinito del Oriente Exprés.


Hay una línea cerrada en sí misma

que si la inicias con ímpetu

puedes padecer un vértigo tal

que creas despeñarte

por la montaña rusa.


Hay una línea curva y abierta,

como la cuerda de una comba,

que te hace saltar de jovial alegría

y te devuelve a la dicha infinita

de la alejada infancia,

donde los juegos y la merienda

asumían toda la importancia.

Mi amigo Francisco Espada  desde que lo conozco, y hace ya unos pocos años de eso, publica todos los día un poema.

A veces, esos pomas se lo suele dedicar a las amigas  o a los  amigos, el que hoy os dejo es uno de los que me ha dedicó  a mí justo hace un año. 

Si lo queréis leer en su blog os dejo el enlace 

                     Líneas en el blog Días de aplomo 

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