lunes, 31 de marzo de 2025

En las noches de insomnio


En las noches de insomnio vuelven Jessica, María, Abdelilah y... el polvo de la tiza, también vuelven las palabras no dichas y las dudas.

Sus dudas, mis dudas. ¿Para qué sirven los logaritmos?

En mis noches de insomnio, hablo con la máquina lectora de Wislawa.                  Euler y Neper se han quedado muy lejos, ya solo algún que otro fractal me acompaña en mis días, días en los que paseo por esa ciudad que es solo frontera, esa en la que los árboles no quieren levantar la cabeza.

Y... los recuerdos se desdibujan y la Torre de Gálata me niega su silueta.

                                                                                Chelo de la Torre   09-12-2022

Nota : Sigo haciendo limpieza  y he encontrado "lo último" que he escrito  y no hay más ... ya no hay más escritos ...etapa cerrada. 

lunes, 17 de marzo de 2025

Haciendo limpieza

 

 Casas en Auvers.-Van Gogh

No suelo escribir relatos/cuentos, pero de vez en cuando hago mis pinitos y este lo encontré haciendo limpieza, y surgió después de leer "Las ciudades invisibles" de Italo Calvino, y en su día se lo dedique a mi querida amiga Nerim (J. Miren Asteinza), ella sí escribía relatos.

Ahí os lo dejo.

La casa de campo de Italo Calvino

                                                                                           A J. Miren Asteinza

Este verano hemos visitado la casa de campo de Italo Calvino. A la entrada, un gran abeto te da la bienvenida. Un abeto, cuyo color va pasando por distintas tonalidades: amarillo al amanecer, azul a media mañana, verde al medio día, rojo al atardecer, gris después de la puesta de sol y por la noche nadie lo ha visto, desaparece para volver a mostrarse con todo su esplendor al día siguiente.

Dentro de la casa, unas flechas intermitentes nos van indicando el orden del recorrido mientras, a nuestro paso se van iluminando los cuadros del pasillo, cuadros que son retratos de los miembros de la familia que se han ido alojando en la casa a lo largo de los años.

El interior es amplio: tres dormitorios, un salón, la cocina y dos cuartos de baño, como la mayoría de las casas del pueblo.

En el dormitorio de los niños, orlado por un marco de nogal e iluminado por el sol, hay un gran espejo, en el que según la intensidad de los rayos solares, se pueden leer cuentos diferentes, mientras en el xilófono, que hay encima de la cómoda, se oye la música que la corresponde: trinos de pájaros, lluvia, el galopar del caballo, el aullido del lobo...

En el dormitorio de matrimonio descubrimos el rincón de los muebles amigos, esos que lloran contigo la muerte de un ser querido y te cantan "cumpleaños feliz" al levantarte cuando llega el día.

El tercer dormitorio, o de los invitados como le llaman, está aparentemente vacío; solo un listado en la pared con los botones correspondientes, botones que, al pulsarlos, harán que en el dormitorio aparezcan los muebles y enseres que cada invitado necesite.

El salón es amplio e iluminado, con muebles de madera de cerezo, de estilo provenzal y fotografías en las paredes. De todas ellas, destaca una, en la que se puede ver a toda la familia posando y sonriente, se les ve felices. Un fotografía de esas en las que parece que cada uno de los fotografiados te mira y te habla. Es tan real que se ve como alguno de los visitantes intenta hablar con ellos incluso yo misma no pude resistir  la tentación y me descubrí contándoles mi vida.

En ese momento, se me acercó un  vigilante y me dijo en voz baja:

"Le aconsejo que salga rápidamente de la casa. Si sigue en ella acabarán por meterla  en esa foto que admiraran con deleite los próximos visitantes" . *

                                                                              Chelo de la Torre ( 2017-10-03) 

* El final está sacado del relato “ El apartamento” escrito por Jone Miren Asteinza y publicado en su libro “ Voces de madrugada “ Editorial Nazarí (octubre 2016)


https://www.editorialnazari.com/libro/voces-de-madrugada/


jueves, 6 de marzo de 2025

Todas las mujeres



                        Se han apagado las luces

y las mujeres con quienes me cruzo en la calle,

en la misma acera, en la de enfrente,

las que me dan los buenos días,

las que aún no se han acostado.

 

Rompen,

                 cercan el aire.

 

Ellas, las mujeres que esperan en la consulta del médico,

en las estaciones y andenes,

en la cola de la pescadería, en la del autobús,

en la puerta del colegio,

en la esquina de turno.

Todas las que siempre esperan.

 

Cercan,

              rompen el aire.

 

Las que hablan, las que siempre callaron,

las que ríen, las que lloran.

Las que amamantan a sus hijos,

las que no pueden hacerlo.

 

      Todas las mujeres que salen de los supermercados,

      de los chinos,

      de las peluquerías,

      de los juzgados, de las iglesias,

      del armario.

      Todas las que salieron antes de que yo lo hiciera,

      las que no entraron.

    

      Cercan el aire,

                  rompen el aire.

 

       Todas las mujeres de las telenovelas,

       de los cuentos y las películas.

       Todas las que aún no han sido pensadas.

      

        Todas ellas.

                            Todas las mujeres.

 

 

Autora : Chelo de la Torre

Tiempo de memoria (2022)

© Editorial Nuevos Ekkos

Colección: La palabra inquieta


Nuria de Espinosa  me invita a  publicar  algo sobre la mujer y, bueno, como hace muchoooooo que no escribo ahí os dejo eso. 


miércoles, 26 de febrero de 2025

Educar sin destellos , Encarni Buendía


La mayoría de vosotras y vosotros ya conocéis a Encarni Buendía, ha publicado  dos libros de poemas, hace reseñas, baila... pero su profesión es "docente".

Bueno, Encarni es profesora de Química en el I.E.S Huarte de San Juan de Linares (Jaén) y el 25 de febrero de 2025, es decir ayer, el Diario Jaén en la sección  "Carta de los lectores" ha publicado esta carta de ella. 
Como me parece interesante y comparto su opinión  la traigo aquí :

  Que la educación no es únicamente innovación, lo sabe casi todo el mundo, que la innovación no es trabajar con pantallas, no tengo claro quién lo sabe.

Percibo al alumnado como víctima de los sistemas de registro digitales que fueron desplegados durante la pandemia, creímos salvarlos y salvarnos en base

a un sistema que ponía “entregado”.

Hoy día, hemos integrado estas plataformas de forma ineludible en nuestra pedagogía, resulta la mejor vacuna para el desgobierno de los “porsiacasos” en las aulas. Por si acaso el inspector, un padre, o un responsable supremo nos dice: este papelito falta.

Necesitamos recordar que la educación va unida al despertar de la conciencia, su raíz etimológica viene del latín educere que significa orientar, guiar,

conducir...Por ello urge reconectar con lo básico: dialéctica, ciencia y poesía. Volver a la ilusión del conocimiento desinteresado.

Nos apagamos todos bajo el clic de lo seguro (esto lo sé), luz de la burocracia.

#opinión 

#educación

@diariojaen

                                                                                                Encarni Buendía